las aventuras de la forma cuadro en la historia de la fotografía. apuntes

Resúmenes y apuntes de lectura

Las aventuras de la forma cuadro en la historia de la fotografía forma parte del compendio de ensayos escritos por Jean-François Chevrier que la Editorial Gustavo Gili publicó en 2007 con el título La fotografía. Entre las bellas artes y los medios de comunicación. En general, el libro agrupa una constelación de reflexiones sobre la necesidad  (ya detectada por Walter Benjamin) de reescribir una historia del arte moderno que restituya a la fotografía el papel capital que ha jugado desde 1839. Al respecto, el ensayo en cuestión analiza algunos usos dados al medio a partir de modelos híbridos (especificamente el cuadro fotográfico o fototableau) como expresión de cierta actitud que gravita entre las lógicas de los medios y las artes. | Admiración, imagen que acompaña esta entrada, fue realizada por Olympe Aguado en 1860.

“En 1976, en el número de Artforum ya citado [septiembre], el crítico neoyorquino A.D. Coleman analizaba el resurgir del pictorialismo a finales de los años sesenta en la fotografía americana, con las imágenes pioneras de Duane Michals y Leslie Krims. Proponía denominar método dirigido aquella actitud de privilegiar la ficción sobre el registro, la invención y la fantasía sobre el respeto a las posibilidades propias del medio”. [152].

“El término de Coleman (método dirigido) no prosperó, pero las nociones de fotografía puesta en escena y de imagen fabricada se convirtieron en las consignas de un formalismo que celebraba la especificidad del medio a través del inventario de sus transgresiones”. [153].

“[John Coplans, Bill Henson, Craigie Horsfield, Suzanne Lafont y Jeff Wall] han asimilado también las proposiciones de los años setenta, las problemáticas del cuerpo y del espacio, del contexto y la percepción. Producen imágenes-objetos y trabajan sobre el espacio de percepción de dichas imágenes, así como sobre la propia percepción fotográfica”. [156].

La forma cuadro, concebida y producida para la pared, reclama una experiencia de confrontación con el espectador como resultado de su carácter frontal y autonomía en tanto objeto. “No se trata de elevar la imagen fotográfica al lugar y al rango del cuadro (…), se trata de utilizar el cuadro para reactivar un pensamiento de fragmento, de lo abierto y de la contradicción, y no la utopía de un orden completo o sistemático”. [156]. La forma cuadro también supone el retorno de las composiciones clásicas y de otros elementos tomados de la historia del arte moderno, así como de elementos extra-pictóricos (de la escultura, el cine, etc.).

“[Los fotógrafos pictorialistas lograron] dar a la copia fotográfica el valor de un objeto autónomo, irreductible a los estrictos datos del registro, y a la imagen como soporte neutro, transparente, de una información visual. Este valor de autonomía, derivado de la tradición pictórica (…), es demás el mérito principal del pictorialismo, es su expresión más ambiciosa y abierta”. [170].

“Los primeros logros de la fotografía fueron fruto de la actividad y experimentación realizada por fotógrafos sagaces, actividad que se benefició efectivamente del contexto pictórico de la época”. [173]. Desde los orígenes de la fotografía, la experimentación existió, así como la hibridación con otras disciplinas; sin embargo, a partir de un punto del siglo XX, la actitud moderna liquidó esta cultura experimental y separó la fotografía de todo lo demás, dándole primacía al discurso realista.

“Sin embargo (…) la flexibilización de la visión fotográfica no ha eliminado la cuestión obsesionante del cuadro, del cuadro como forma (o de modelo de autonomía) e incluso de espectáculo (o ilusión)”. [179].

De acuerdo con Chevrier, la mediación que la fotografía desempeña entre los medios de comunicación y las bellas arte es un fenómeno “extremadamente ambigüo. En el mismo momento en que da a la imagen fotográfica un nuevo lugar en la cultura visual y suscita, de este modo, investigaciones interesantes por parte de artistas, también ofrece un nuevo instrumento a la industria cultural y tiende a afianzar a la fotografía en su carácter de arte medio, al servicio de las manipulaciones demagógicas de la tecnocracia de los ocios”. [197].

La aventura del cuadro en la historia de la fotografía se impone de nuevo a la mayoría de fotógrafos contemporáneos con una actitud de ruptura con los usos o aplicaciones más funcionales del medio. “La forma del cuadro no ha cesado de transformarse para reconstruirse”. [198].

 

The Author

autor, investigador y docente de temas vinculados con la fotografía y el pensamiento contemporáneo. buenos aires, argentina. buzon.jpg@gmail.com