“en lo popular hay un hecho contemporáneo”, garrido dixit

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Hace unos meses, fui invitado a escribir un artículo sobre Nelson Garrido para el primer número de la revista Ojozurdo Fotografía y Política, cuya dirección editorial está a cargo de Andrea Jösch y Nicolás Sáez. Reproducido parcialmente más abajo, el artículo aborda una faceta menos conocida de la obra de Garrido: el registro de fiestas populares venezolanas, proyecto ha inspirado su trabajo autoral de distintivas e irreverentes puestas en escena. | Arriba, un fragmento de La Virgen de la leche en polvo (2008).

En lo popular hay un hecho contemporáneo. Prácticas antropológicas y puesta en escena de un país —Octubre 2017.

El fotógrafo venezolano Nelson Garrido se define a sí mismo como un “hacedor de imágenes”. Es, además, un lector excepcional: lee y se apropia de elementos de la cultura popular que después incorpora en sus puestas en escena, cada vez más reconocidas en América Latina. El archivo visual de fiestas populares que gestiona desde hace más de 30 años le ha permitido conocer y escenificar un país en crisis, al que le cuesta verse reflejado en las imágenes poco tranquilizadoras de uno de sus fotógrafos más comprometidos y elocuentes.

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[…] En 1982, Garrido fue comisionado por primera vez por la recién creada Fundación Bigott para registrar diversas expresiones culturales: fiestas, artesanía y gastronomía populares. Desde entonces, ha colaborado con empresas como IBM, Exxon Mobil o Banesco en la producción de libros, catálogos, fascículos, postales y hasta tarjetas telefónicas dirigidas a un público masivo no especializado. Este cuerpo de imágenes, que a menudo ha circulado desvinculado de la identidad de su autor, no ha recibido mucha atención por parte de investigadores. El presente texto pretende abordarlo sintéticamente en conexión con la propuesta más personal del venezolano por la cual recibió el Premio Nacional de Artes Plásticas en 1991.

[…] Entrevistado el año 2006 por el también fotógrafo Antolín Sánchez, Garrido confiesa: “En mi obra personal, yo me he nutrido mucho de lo popular. Yo me considero un copión de lo popular”. Esta apropiación de elementos se reconoce en algunas de las series más celebradas del autor, como lo son Todos los santos son muertos (1989-1993), Estética de la violencia (2001) o Pensamiento único (2008). Sin embargo, el análisis se centrará en La nave de los locos, imagen principal de la serie homónima realizada en 1999, en coincidencia con el inicio del más reciente período de la historia contemporánea de Venezuela: la llegada de Hugo Chávez al poder.

La nave de los locos es la primera de las puestas en escena multitudinarias del autor. En un barco que navega en lo que parece ser un derrame petrolero —diáfana analogía del país—, 13 actores representan a los personajes más significativos del drama nacional: bajo las luces del teatro, en el centro, el político, el militar y el sacerdote confabulan; alrededor, los demás esperan sobrevivir el inminente naufragio. La escena no podría ser más actual.

Las apropiaciones del fotógrafo se concentran en al menos cuatro códigos que operan en las fiestas populares. Primero, el color, que Garrido satura a través de la subexposición de la diapositiva. Segundo, el repertorio de gestos exagerados, que capta en plena ocurrencia. Tercero y cuarto, la utilería y el vestuario, elaborados con devoción por la comunidad y registrados con especial detalle. Aquí destaca un elemento singular: la máscara, la cual otorga anonimato y desenvoltura a quien la use. El fotógrafo también parece apropiarse del espíritu colectivo que define toda fiesta popular. Sus puestas en escena son el resultado de la colaboración de muchos. Son también una celebración compartida.

En la entrevista ya mencionada, Garrido señala: “La gente siempre ve lo popular como una cosa que está ligada solamente al pasado, pero […] en lo popular hay un hecho contemporáneo, un planteamiento totalmente contemporáneo”. Al fotografiar algunas comunidades durante años, ha podido registrar cómo éstas se han transformado en el tiempo, afectadas por procesos de transculturación, crisis económicas o situaciones ambientales. Aún así, la devoción permanece. “Las fiestas populares van con o sin gobierno, con o sin iglesia  […], con o sin plata, pero siempre van”, sentencia el fotógrafo. Definir la cultura popular como un fenómeno contemporáneo resulta en el acercamiento de las dos facetas en que se ha dividido su trabajo, la antropológica y la autoral; diluye las diferencias entre una y otra, facilita los trasvases […].

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El artículo completo se encuentra en el número inaugural de la revista Ojozurdo Fotografía y Política, pronto en circulación.

The Author

autor, investigador y docente de temas vinculados con la fotografía y el pensamiento contemporáneo. buenos aires, argentina. buzon.jpg@gmail.com