benjamin: “hay conocimiento solo a la manera de un relámpago”. apuntes

Resúmenes y apuntes de lectura

Publicado por Editorial Palinodia en 2006 y reimpreso en 2014, Trazos de luz. Tesis sobre la fotografía de la historia es un libro de Eduardo Cadava que aborda el carácter fotográfico del pensamiento de Walter Benjamin, así como las intensas conexiones entre fotografía e historia. Cadava se apropia de la estructura de las tesis —haciendo eco de Tesis de la filosofía de la historia (1940) del autor alemán— para presentar una sucesión de instantáneas en prosa en las que aparecen repetidos motivos típicamente benjaminianos, como relámpagos, estrellas y fantasmas. | Arriba, un fragmento de Estudio de la luz: Catatumbo de Suwon Lee (2011).

Prefacio: Phõtagõgós
“Ambas, la historiografía y la fotografía, son medios para la investigación histórica. Que la tecnología fotográfica pertenezca a la fisionomía del pensamiento histórico significa que no puede haber una reflexión sobre la historia que no sea, al mismo tiempo, una reflexión sobre la fotografía”. (2014 : 22).

“Este libro intenta abordar el concepto benjaminiano de historia analizando su uso persistente del lenguaje de la fotografía en el momento de discutir sobre la historia. Poner en foco su discusión sobre la luz, el flash, la imagen o el desarrollo de la historia, señala la forma en que la fotografía deviene, para Benjamin, un modo de reconsiderar, no solo la relación entre historia e historicismo, sino también la relación entre ideología estética y la estetización de la política promovida por el fascismo”. (2014 : 22).

“Theodoro Adorno compara el pensamiento de Benjamin con una ‘fotografía instantánea’ y sugiere que Benjamin experimenta el mundo a través de un tipo de ‘óptica intelectual’.
[…]
Como las fotografías aéreas de Nadar, la escritura de Benjamin pretende capturar el mundo que se agita bajo su mirada, utilizando un campo de imágenes huidizas cuyas ruinas nombran la relación esencial que la fotografía entabla con la muerte. En lo que sigue, sugiero que el carácter visual que late en el corazón del estilo de la escritura y el pensamiento benjaminiano (…) está vinculado a su esfuerzo por postular la cuestión de la imagen como centro problemático de la modernidad”. (2014 : 22, 23).

“No hay acontecimiento, sugiere Jünger, que no esté tocado por los medios técnicos, que no sea transformado en imágenes sonoras y visuales. No se trata solo de que las mediaciones técnicas —las lentes fotográficas y los micrófonos radiofónicos, por ejemplo— transmiten el sentido de un acontecimiento a través de grandes distancias, sino también que el acontecimiento como acontecimiento está signado por el lenguaje de la comunicación, la representación y la información.
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Aunque [los medios técnicos] parecen determinar nuestra concepción de la realidad, simultáneamente, nos alejan de la ya distanciada realidad que ellos mismo presentan. El hecho de que afirmen superar esa distancia —reducir lo que separa a las personas de los acontecimientos o de los lugares— solo los habilita a instalar una distancia aún mayor. Los medios acercan a la gente a los acontecimientos o a los lugares con el único objetivo de mantenerlos a distancia. Esta contradicción subyace detrás de la concepción benjaminiana de aura que, en una de sus formulaciones, designa ‘la manifestación irrepetible de una lejanía (por cerca que pueda estar)’. Benjamin sugiere que aquello que se nos acerca a través de lentes y micrófonos todavía puede permanecer distante, del mismo modo que lo distante puede resultarnos muy cercano.
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En otras palabras, si la técnica reduce la distancia que nos separa de un acontecimiento —al operar sobre su lejanía y traerlo hasta nosotros—, al mismo tiempo, todo resulta aún más lejano que antes: el acontecimiento se separa del contexto del cual toma su sentido y lo que se nos acerca es solo su reproducción. Lo que nos resulta más cercano no es el acontecimiento, sino otra cosa.
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En otras palabras: si nunca ha habido una época ‘tan informada sobre sí misma’ —con tantas imágenes de sí misma—, al mismo tiempo, nunca ha habido una época que ‘haya sabido tan poco sobre sí’”. (2014 : 29-37).

“Puede decirse que toda la obra de Benjamin se organiza alrededor del esfuerzo por analizar estas ‘formaciones estructurales totalmente nuevas’ en relación con el problema de la reproductibilidad, al que se refieren sus reflexiones sobre los medios técnicos. La utilización del lenguaje fotográfico constituye una dimensión esencial de la fisionomía histórica de sus textos y también señala su compromiso con lo que para él era el acontecimiento fundamental de la modernidad: la producción de imágenes”. (2014 : 41).

Relámpagos
“El relámpago señala la fuerza y la experiencia de una interrupción que da lugar a un momento súbito de claridad o de iluminación. Aquello que se ilumina o resplandece gracias a la intensidad puntual de cualquier relámpago —la emergencia de la imagen, por ejemplo— puede, al mismo tiempo, quemarse, incinerarse, consumirse en el fuego.
[…]
El hecho de que no pueda haber ni verdad ni fotografía sin cenizas significa que, al igual que la alegoría, lo fotográfico toma lugar solo en un estado de decadencia, en un estado que se aleja de sí mismo para ser lo que es. Como la fotografía, que nos dice lo que ya no está frente a nosotros, la verdad solo puede ser leída —si tal cosa es posible— en los trazos de lo que ya no está presente. Por eso, Benjamin vincula el destello del relámpago con el de la lectura.
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“La fotografía, un espacio donde lo fotografiado es, simultáneamente, ‘destruido y conservado es en sí una ruina, una ‘imagen de la inquietud pretificada’. Como la alegoría, ‘significa precisamente el no ser de aquello que presenta’. (2014 : 76-79).

Estrellas
“Esa luz, que en un relámpago atraviesa miles de años, proyecta una iluminación en la cual el presente lleva en sí el pasado más distante y el pasado lejano atraviesa, súbitamente, el momento presente. Esta emergencia del pasado en el presente, de lo que está lejos en lo que está más a mano, sugiere que, como el destello de lo similar, la luz de las estrellas aparece solo en el momento de su retirada. Sugiere, también, que la constelación estelar es otro nombre de la experiencia del aura. Como la fotografía, que presenta lo que ya no está allí, la luz estelar, nombra el trazo de un cuerpo celestial que se ha desvanecido hace tiempo. Una estrella es siempre una suerte de ruina. El hecho de que su luz sea idéntica a sí misma, nunca se revele como tal, significa que siempre está habitada por cierta distancia, por cierta oscuridad”. (2014 : 88).

The Author

autor, investigador y docente de temas vinculados con la fotografía y el pensamiento contemporáneo. buenos aires, argentina. buzon.jpg@gmail.com